
Carlos Maury
El propósito de este artículo, está orientado a la persuasión, en resaltar el legado del ajedrez clásico del siglo pasado, que se corresponde con el dominio del juego ciencia por parte de la Escuela Soviética y sus contemporáneas. El aporte es considerado de tipo cultural, en sentido amplio, y se considera en cuatro líneas principales: la influencia en el desarrollo del pensamiento estratégico y del conocimiento de la teoría del juego, la proyección hacia la creatividad y la capacidad de análisis en general, la alternativa del ajedrez como recurso pedagógico y un impacto mediático que ubica la práctica ajedrecística en la literatura, el cine, el teatro, la televisión, la prensa en general y las redes sociales.

El marco temporal de referencia se extiende desde la Segunda Guerra Mundial hasta la disolución de la Unión Soviética y la consecuente baja en la calidad de los torneos, por la ausencia de jugadores del nivel de Kárpov y Kaspárov. El impacto sobre la memoria, la concentración, la formulación de hipótesis, la toma de decisiones, la creatividad y la capacidad de análisis es evidente, y está en consonancia con las teorías psicológicas de rendimiento y aprendizaje. Se sostiene que, además de su utilidad como herramienta de enseñanza, el conocimiento de la teoría del juego puede ser provechoso en la educación general, en la medida en que ofrece una proyección hacia el análisis, la creatividad y el entendimiento de los vínculos humanos.

Legado estratégico y teórico
El primer aporte es el legado de los principios que guían el juego en su fase estratégica y de los modelos teóricos que explican el desarrollo de la partida. En este sentido, el ajedrez constituye una herramienta para el trabajo estratégico y teórico en cualquier actividad, ya que cualquier acción puede considerarse como un juego, por lo que los conceptos de apertura, medio juego y finales se extienden a todos los campos.

Los momentos de apertura, medio juego y finales constituyen las tres fases fundamentales de la partida. En la apertura se produce el asentamiento de las fuerzas y las posiciones se consolidan. El medio juego muestra la guerra que debe librarse: el ataque y la defensa están a la orden del día, las amenazas de mates, la captura de piezas y la toma de peones están permanentemente en Pinceladas. Por eso, en esta fase la utilización de la táctica es esencial. La fase de finales es el momento en el que se consume la pelea, donde muy pocas fuerzas han quedado, y donde se debe estar atento por si se producen caídas o levantadas. En esta fase la estrategia debe tener su mayor peso, ya que es aquí donde se definen los destinos de la partida.

Modelos de creatividad y análisis
La riqueza del ajedrez clásico del siglo pasado no reside únicamente en su legado estratégico y teórico; también ofrece modelos de creatividad y análisis que pueden ser especialmente apreciados. El estudio del juego revela distintas modalidades de creatividad en la resolución de problemas: la intuición, basada en el conocimiento y la experiencia, que se expresa en la sugerencia de estrategias; el cálculo, que busca resolver un problema particular y se manifiesta a través de variantes; y la síntesis que, al reflejar el pensamiento humano, produce un conjunto de ideas y conceptos que contribuyen a forjar una nueva realidad. Por otra parte, las partidas de los más grandes y geniales ajedrecistas —y, en especial, las que son recordadas como verdaderas obras maestras— suelen ser objeto de un análisis exhaustivo. Las razones que justifican estos análisis son por demás evidentes, ya que exponer el proceso mental seguido y poner en claro el porqué de cada jugada, o de cada combinación, presenta un valor inestimable; ayuda a iluminar la obscura senda del pensamiento ajedrecístico. Los modelos de creatividad y análisis que surgen del ajedrez son aplicables no solo al juego, sino a cualquier disciplina.

En la dirección inversa, el uso del ajedrez puede también ser considerado como un modelo de novedad, pues se trata de una disciplina que, en su forma tradicional, ha permanecido en la misma línea durante medio milenio. En los últimos años, además, está siendo adaptado a los nuevos tiempos, hacia los cuales es forzado por las nuevas tecnologías que han ido apareciendo y que también han revolucionado otras actividades como el cine, la literatura, la música o las bellas artes. De este modo, el ajedrez ofrece no solo un modelo de creatividad, sino también una forma de analizar y transmitir los procesos de creación en cualquier disciplina.


Influencia en la educación y la psicología
La influencia del ajedrez en la educación y en la psicología parece ser uno de los aspectos más divulgados y destaca del legado del ajedrez clásico del siglo pasado. Se le atribuyen aportes indudables en el desarrollo de la memoria, la concentración, la atención, la toma de decisiones, la capacidad de realizar cálculos y, en definitiva, el rendimiento académico en general.

Ciertos rasgos del ajedrez sugieren que su práctica y estudio pueden influir positivamente en la educación. El rendimiento en esta actividad está condicionado por el desarrollo de diversas capacidades cognitivas, y la expresión de estas compentencias podrían, a su vez, incrementarse con el ejercicio del ajedrez. En este sentido, se pueden establecer relaciones entre el ajedrez y las teorías sobre el rendimiento y sobre la formación de los conceptos psicológicos que subyacen al proceso de aprendizaje, en particular la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel y la teoría de la estructuración de los conceptos de R. Gardner, aunque esta relación no debe hacerse de manera mecánica.

Transitando en sentido inverso, la influencia del ajedrez en el aprendizaje y en la enseñanza de otras disciplinas es un camino que puede aportar también resultados positivos. No es casual que el ajedrez se utilice en la enseñanza de distintas disciplinas del currículo escolar. Una interrelación entre el ajedrez y las materias del currículo escolar tiene sentido cuando el ajedrez se establece como un medio para fortalecer la formación en esas disciplinas. Su enseñanza tiene que estar necesariamente relacionada con la pedagogía del ajedrez y con la psicología del niño.

Impacto cultural y mediático
La presencia del ajedrez en la literatura, el cine, la televisión y la prensa ha sido notable; desde sus referencias en «El Rey Lear» (Shakespeare) y «El Jugador» (Dostoyevski) hasta su protagonismo en obras de Nabokov, Capote o Zweig, su representación ha contribuido al imaginario colectivo. Tal vez no sea exagerado afirmar que el ajedrez ha modelado gran parte de la cultura del último siglo. La divulgación mediática ha popularizado el juego con colores, formas, símbolos y metáforas. La escenografía del tablero en blanco y negro ha permeado la iconografía de la mayoría de las culturas de occidente y, en gran medida, las de oriente. Su omnipresencia ha estimulado un sinfín de narraciones, desde el deseo de inmortalidad en el cuento del turco Kemal hasta la confrontación de un gigante del ajedrez con un niño prodigio en la novela de Walter Tevis, «Gambito Dama»en la que la joven Beth Harmon se enfrenta a demonios internos.

Nadie duda de la trascendencia del ajedrez en la cultura mundial del siglo veinte. Sin embargo, su desarrollo humano, más que las obras literarias, el cine o las metáforas periodísticas, constituyen su legado más valioso; su lectura, su práctica y su dominio han sido ejemplos de esfuerzo intelectual, dedicación y superación. Tras la guerra fría, dos leyendas del ajedrez contemporáneo fueron pioneras en establecer la paz a través de la cooperación: el soviético Boris Spassky y el estadounidense Bobby Fischer.

Legado institucional y legado humano
El legado institucional está constituido por las instituciones, premios y acontecimientos que han hecho del ajedrez un fenómeno cultural y mediático. El legado humano se vincula con la identidad y el liderazgo de quienes han hecho del ajedrez un modo de vida. El legado cultural tiene su base en ideas y valores sostenidos por estos líderes en el transcurso del siglo pasado. Dicha base es la que permite una valoración positiva de la influencia del ajedrez en la cultura mundial.

Las instituciones son la Federación Internacional de Ajedrez, las federaciones de ajedrez de cada país, los clubes, los torneos y el sistema de títulos. La creación de la FIDE el 20 de julio de 1924, si bien resultó de una motivación deportiva, dio lugar a que el ajedrez fuese considerado un deporte en la mayoría de los países. Las federaciones nacionales potencian el ajedrez en cada país, y los distintos torneos ofrecen un marco de competitividad. La existencia del mundo y del campeonato mundial permite que los ajedrecistas más capaces sean el referente y el símbolo del deporte. Por otro lado, en estos torneos se destaca la personalidad del jugador, su visión y sus decisiones, ya que a pesar de la preparación y el análisis previos, cada movimiento es una elección personal. El ajedrez, en su más alto nivel, es un arte del liderazgo y la toma de decisiones.
Estrategias para el siglo veintiuno
Las prácticas que permiten utilizar el legado del ajedrez clásico para la educación y el desarrollo cognitivo son diversas y surgen de aplicar la filosofía de la disciplina al tiempo y al espacio contemporáneos. Una primera tipología se relaciona con el uso de las proposiciones pedagógicas asociadas a la práctica del ajedrez, que han sido dichas en otras palabras y otras épocas por psicólogos cuyos nombres no siempre están vinculados al desarrollo del ajedrez en la educación general. La segunda tipología corresponde a los conceptos de estrategia y análisis. Esta dimensión del ajedrez, esencialmente humana, tiene aplicaciones actuales e inminentes en el ámbito digital, en los deportes y en la cultura contemporánea. Aquí se incluyen el modo de afrontar cualquier proceso de análisis cognitivo, el uso de modelos de creatividad más complejos que el habitual y la adaptación a la enseñanza general de la estructura de la práctica del ajedrez.
Resulta fundamental que en cualquier actividad de análisis o uso de modelos de creatividad, la relación con el resultado final y el entorno en que se realiza la tarea no estén completamente ausentes, ya que ello se aleja del espíritu de la humanística y de la competencia misma. Así como el ajedrez puede ser un excelente medio de entrenamiento y preparación para cualquier actividad, ya sea deportiva o artística, la práctica del ajedrez no puede consistir solamente en análisis, pues deja de lado los aspectos más lúdicos y creativos de la disciplina. También puede abordarse la enseñanza del ajedrez y su uso como un recurso en el proceso educativo de manera más comprensiva, intentando fomentar el desarrollo de los aspectos de la función cognitiva que actúan como factores limitantes en el rendimiento y el aprendizaje.
Conclusión
El ajedrez clásico del siglo pasado, en sus múltiples dimensiones, es un valioso aporte a la cultura mundial. Más allá de la vasta producción de partidas y teoría, la cultura del ajedrez ha tenido un hondo impacto humano, pedagógico y mediático. Las lecciones de creatividad e innovación derivadas de las partidas disputadas, junto con los principios estratégicos y su aplicación al análisis, deberían incorporarse al desarrollo de cualquier persona. La práctica y el estudio del ajedrez es una excelente gimnasia eficaz para la memoria, la concentración y la toma de decisiones. Estas capacidades son fundamentales, tanto en las teorías psicológicas del aprendizaje como en las del rendimiento. Por lo tanto, su aplicación, al menos como material complementario, en la educación en general, debería ser considerada.
La presencia del ajedrez en la literatura, el cine, la televisión y la prensa es notable. La imaginería, los símbolos, la creación de una mitología, la influencia en el lenguaje y en el pensamiento han modificado la manera en que se cuentan las historias en los diversos medios. El ajedrez ha servido y sigue sirviendo como telón de fondo, como motivo o como símbolo y metáfora. Su uso en la narrativa ha ayudado, y ayuda, a la construcción de una identidad cultural. Las instituciones que lo rodean, los premios que lo distinguen, los torneos que lo celebran, el liderazgo humano que han tenido quienes compiten en su más alto nivel, el modo de hacerlo y la ética que proclaman configuran un legado que trasciende el interés por competir. Siendo fundamental la red de cooperación internacional creada para un fin compartido: hacer del ajedrez un instrumento que potencie el desarrollo humano y fortalezca la cultura en todo el mundo.

Carlos Maury E.